Madrid, 2 de mayo de 1808

2 Mayo

Este dos de mayo, no fue lunes, como aquel de hace más de doscientos años. Fue sábado. Pero yo me desperté igual. Me desperté temprano. Temprano como aquellos madrileños que saltaron de sus lechos para acudir a una llamada pública, pero silenciosa. Aunque a esta convocatoria algunos hicieron oídos sordos.

Sentado al borde de la cama pensaba, que a diferencia de hoy, hace doscientos años, en España, nadie se imaginaba poder estar sin rey. Como en Francia, que le habían cortado la cabeza y sustituyeron la monarquía por una república.

En Francia también habían echado a sus curas y monjas. Aquí vinieron a refugiarse. Los que salieron vivos.

Y ¿no eran soldados franceses los que se habían llevado a Francia a nuestro rey? ¿No eran franceses los soldados que habían entrado a miles en España? ¿No eran los que entraban sin destocarse en las iglesias y hacían chistes, y se reían mientras el sacerdote alzaba el cuerpo de Cristo? ¿No eran los que entraban en nuestras tiendas y metían mano, con el mismo descaro, a las mercancías y a las dueñas del establecimiento?

El Dos de Mayo de 1808, quisieron llevarse al hijo más pequeño del rey viejo, el último que quedaba en España. Y eso había que pararlo. Y lo paramos, por poco tiempo y con mucha sangre, pero lo paramos. Y nuestro grito resonó en todo el mundo.

Pero ese sonido se está apagando.

Salto de la cama y rápido me visto. Llego tarde, en la Plaza de Oriente alguien tiene que gritar: ¡Libertad! ¡Independencia! ¡Viva España!

Miguel Reseco

https://blasdemolina.wordpress.com/

 

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